El tren de cometas es el pincel del piloto. Con él pinta en el aire arcoiris, lazos y montañas de mil colores sobre un lienzo azul infinito.
TREN DE COMETAS
Cada rombo se suma en esa hilera
que conforma un tren de ilusiones,
con sus cometas en lugar de vagones:
un juguete al alcance de cualquiera.
Se
frena el arco iris a la espera
de
que sus colas se avengan a razones
llevando
a cabo un vuelo en condiciones
para
subir más alto en escalera.
La
última se eleva la primera,
cara
al viento, abriéndole su paso
a
las que van delante en caravana.
Noventa
grados hasta la frontera:
no
cabe aplazamiento ni retraso.
Y
a echarle un pulso al viento en su ventana.
Y
luego, de repente,
el
viento ganó el pulso entusiasmado:
dejando
de soplar me ha derrotado.
