LA
INAPROPIADA MUERTE
La
expresión se ha borrado de tu cara,
ya
no tienes sonrisa,
tu
mirada es lejana...,lejana…
Las
palabras se han ido de tu mente
y
el recuerdo de tus seres queridos
también
se ha ido.
Sigues
aquí, pero te ves ausente.
De
un día para otro se apagó tu memoria.
Te
debates por entrar en la Gloria.
Y
aún aceptas que te coja la mano,
que
te diga “te quiero”,
que
me siente a tu lado.
Horas
y horas esperando a la muerte,
que
es mi muerte también y la de todos,
con
tanta indiferencia hacia la vida,
como
estatua esculpida.
Y
te llegó la esperada y desolada hora.
Y
la muerte te acurrucó en sus brazos,
te
cubrió con su manto
el
día de Jueves Santo.

